Escrito por Anita Carman

Querido Creyente,

Cuando sientes el peso del mundo sobre tus hombros, ¿cómo respondes? ¿Le dices a Dios: “¡Por favor llévame de aquí!”? ¿Le dices: “!Sólo quiero que me lleves a casa ahora!”? Me gustaría señalarte lo que dijo David en un momento en que él estaba bajo presión. Pidió más días para poder terminar todo lo que Dios le designó a hacer.

 Salmo 61:1-8 dice: Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo.  Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo. Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas. Selah Tú, oh Dios, has aceptado mis votos y me has dado la heredad de quienes te honran. Concédele al rey más años de vida; que sean sus días una eternidad. Que reine siempre en tu presencia, y que tu amor y tu verdad lo protejan. Así cantaré siempre salmos a tu nombre y cumpliré mis votos día tras día. NVI

En lugar de pedirle a Dios que el mundo dejara de estar fuera de control, David le pidió a Dios que le “concediera al rey mas años de vida”. En lugar de pedirle a Dios que nos quite el reto, ¿por qué no seguir el ejemplo de David y pedirle a Dios que extienda la fecha límite? ¿Por qué no pedirle más días? ¿Por qué no pedirle a Dios que nos dé más fuerza? ¿Por qué no pedirle por más salud? ¿Por qué no pedirle a Dios que nos dé el privilegio de terminar la obra que Él nos dió la oportunidad de hacer?

Oro porque este mensaje te haya animado de una manera especial. Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, y cómo pones Su palabra en acción.

Con cariño, Anita

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Fill out this field
Fill out this field
Please enter a valid email address.