Querida Creyente,

Ebony, mi perro labradoodle de setenta libras se presenta en muchas ilustraciones para los mensajes de enseñanza que Dios me da.  Una razón por la que se presenta mucho es porque él está a mi alrededor mucho.  A veces camina tan cerca de mí que se tropieza conmigo.  Literalmente se esconde en mi sombra de la forma en que Dios nos instruye en su Palabra para encontrar nuestra seguridad bajo la sombra de Dios.  Claramente, este amigo canino ha sido más que solo un cachorro en nuestra casa. A su vez, Dios continúa dándome oportunidades para darle prioridad a Su reino.

Por ejemplo, cuando el veterinario encontró un tumor en el abdomen de Ebony, sabía que no importaba lo que sentía mi corazón, sé que necesito seguir adelante en mi jornada porque he sido escogida para la misión de Dios.   Mi carne humana quería proteger a mi amigo canino, pero el Espíritu de Dios en mí me desafió a darle prioridad a las almas humanas cuyas decisiones tienen consecuencias eternas.  Hay ocasiones en que nuestro corazón está en conflicto con nuestra mente, pero al final, es la mente de Cristo en nosotros la que servirá como el ancla en nuestras vidas.  No sé cuánto tiempo tendré a Ebony en mi vida, pero sí sé que en el tiempo que compartimos juntos, él sigue siendo un cachorro fiel y leal. Mientras pongo mi fe en Dios con el tiempo de Ebony en la tierra, oro para seguir adelante con mi jornada, y permanecer leal a la causa de Dios y servir bien.  Feliz Navidad.

Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Su palabra en acción.

Con cariño de Anita Carman

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