La dinámica familiar se complica porque cada uno de nosotros tiene una necesidad emocional diferente cuando se trata de la familia y de las personas importantes en nuestras vidas. En algunas relaciones, sin importar cuántos años han pasado o cuánto tiempo hemos estado separados, el hecho de reunirse puede desencadenar necesidades pasadas y viejas heridas. Puede que necesites perdonar a alguien otra vez o que finalmente aceptes que nunca obtendrás lo que necesitas de una persona específica. O puede que te encuentres dando en una relación con un familiar que necesita que sirvas como un salvador. Algunos de nosotros podemos optar por la autoprotección evitando reuniones familiares por completo, pero hacerlo es perder una bendición. Dentro de la dinámica familiar también vivimos nuestras relaciones más gratificantes emocionalmente.

 

Una forma de aprovechar lo bueno y de proteger nuestro corazón de lo negativo es prepararnos antes de la reunión: decide con anticipación que no leerás mensajes subliminales en los comentarios que se hacen y rodearás tu corazón con las afirmaciones de Dios. Luego disfruta del tiempo y alaba a Dios por el regalo de la familia. Dios vino a la tierra para luchar por una familia que era imperfecta y necesita que la gracia continúe. Como Dios dio su vida por una familia imperfecta, podemos seguir su ejemplo y comenzar a amar a nuestra familia tal como son y donde están. Y cada vez que un miembro de la familia se vuelve difícil de amar, ¡solo recuerda los momentos en que fue difícil para Dios amarte!

 

Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Su palabra en acción.

 

Con cariño de Anita Carman

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