Escrito por Anita Carman

Querida Creyente,

Quizás creciste debiendo contar con la aprobación de un padre. En lugar de no apreciarlo, debes saber que cuentas con un depósito emocional completo. Debes saber también que hay muchas personas que durante la formación de su niñez no contaron con la guía y aprobación de un padre. Como resultado, estos adultos continúan su vida con historias no resueltas del pasado y una sensación constante de necesitar la bendición de un padre.

Independientemente del pasado que tengamos, la Palabra de Dios nos dice que con la muerte y resurrección de Jesús se ha producido un cambio en el planeta tierra que cumple con nuestra necesidad de un padre perfecto. En Juan 20:17, Jesús dijo a María Magdalena: “Ve más bien a mis hermanos y diles: “Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes.’” NVI. No sólo le dijo Jesús a María que ella podía ver a Dios como su padre, también le dio instrucciones de ir a “mis hermanos y diles:” que ¡Él ha resucitado! Con estas palabras, Dios envió a su hija para compartir las noticias más importantes en el planeta tierra. Si eres una mujer que necesita sanar de la herida de un padre, no dejes de escuchar a Dios que te reconoce como suya al confiarte Su mensaje más importante para el mundo.

Oro porque este mensaje te haya animado de una manera especial. Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, y cómo pones Su palabra en acción.

Con cariño, Anita

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