Escrito por Anita Carman

Querido Creyente,

¿Alguna vez te has aferrado a algo? Tal vez querías que te promovieran. Tal vez querías un ministerio específico. Tal vez querías ser el elegido para una función específica. ¿Qué haces cuando se le cierran las puertas a un sueño que querías con toda tu alma?

 1 Crónicas 28:2-3 nos dice: Puesto de pie, el rey David dijo: “Hermanos de mi pueblo, escúchenme.  Yo tenía el propósito de construir un templo para que en él reposara el arca del pacto del SENOR nuestro Dios y sirviera como estrado de sus pies.  Ya tenía todo listo para construirlo cuando Dios me dijo: “Tú no me construirás ningún templo, porque eres hombre de guerra y has derramado sangre.”NVI.

Dios decidió que el papel de David sería el de “guerrero” y el de luchar contra los enemigos y asegurar las fronteras. Tal vez tú eres el que tiene que arreglar las cosas y crear estabilidad en la familia, la empresa o el ministerio. En el caso de David, su hijo Salomón fue el elegido de Dios para construir el templo. El caso es que independientemente de lo que David quería hacer, Dios tenía otras ideas de cómo Él quería que David fuera recordado en el Reino. ¿Y tú? Si una puerta se te ha cerrado, ¿ves al plan B como algo malo? Tal vez el Plan B no es algo malo, tal vez es simplemente algo de Dios.

Oro porque este mensaje te haya animado de una manera especial. Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, y cómo pones Su palabra en acción.

Con cariño, Anita

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