En el Negocio de la Familia

He pasado por momentos en mi vida en los que me sentí destituida. Sentí la pérdida cuando mi padre se volvió a casar a pesar de que estaba feliz de haber encontrado una manera de superar su dolor. Sentí la pérdida cuando trasladaron a mi esposo a una ciudad diferente y, al seguirlo, dejé una empresa donde tenía voz para aceptar un puesto en una organización que me dio una oportunidad solo porque querían el talento de mi esposo.

Durante los momentos en que entro a un lugar y no veo ningún asiento vacío para mí, dirijo mi atención y en lugar de ver lo que esta sucediendo a mi alrededor, me inclino hacia el llamado de Dios en mi vida. Me recuerda que estoy en el “negocio de la familia” y que Dios, mi padre, es el jefe de la mega organización de la que formo parte. Mis puestos no se dan al azar, sino divinamente orquestados.

En lugar de considerar en lo personal cómo me responden los que me rodean, Dios me enseña a evaluar la situación para luego diseñar un plan para dirigir una nueva comunidad a donde Dios quiere llevarlos. Por supuesto, algunas tareas son más fáciles y otras más desafiantes. Sin embargo, en cualquier tarea, me encuentro aprendiendo y creciendo. El objetivo final es permanecer humilde, seguir aprendiendo, seguir creciendo y rezar para que cuando termine mi tiempo, haya completado lo que Dios me envió a hacer. Después de todo, este mundo es el mundo de Dios y lo único que importa es que Él obtenga el mundo que anhela.

Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de las verdades de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Sus verdades en acción.

Con cariño de Anita Carman

Choices I’ve Made that Changed My Life
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