Frente a lo Inesperado

Después de mi episodio con vértigo, programé una cita con un médico de equilibrio. Tomó meses
obtener una cita, y cuando finalmente llegué al médico, ya no tenía mareos.

La doctora me inclinó la cabeza hacia atrás para provocar el vértigo, pero no pasó nada. Yo le pregunté si debería volver a verla y ella dijo: “¡Quizás cuando tengas noventa años!” Salí de su oficina preguntándome: “¿De que se trató todo eso?” Hay eventos en la vida que nunca entenderemos. ¿Por qué ocurrieron? ¿Qué los causó? ¿O es que ocurrieron para enseñarnos algo sobre tener fe?

Aunque es posible que nunca sepamos la razón por la que ocurrieron algunos eventos, si podemos controlar cómo responder. Aprendí que Dios es mi ancla. Cuando no entiendo algo, vuelvo a lo básico. Jesús me ama, esto lo sé porque la Biblia me lo dice. Y es cuando establecemos nuestros conceptos básicos que es cuando encontraremos nuestra base para enfrentar los eventos inesperados de nuestras vidas.

Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la verdad de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Su verdad en acción.

Con cariño de Anita Carman

Ver a Dios Mover Montañas
Sosteniendo el Asiento

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