La paz de Cristo en nuestra incertidumbre

Recuerdo una ocasión cuando estaba lloviendo muy fuerte durante una tormenta, yo estaba preocupada de que la casa se inundara.  Cuando la lluvia empezó a caer más fuerte, mi corazón empezó a latir más rápido.  Entonces pensé que estaba escuchando a la lluvia y usando una circunstancia externa para determinar mi paz.  Pero la palabra de Dios me dice que Cristo es mi paz.  La fe es entonces una decisión de creerle a Dios.  Dejé de escuchar la lluvia y empecé a escuchar el latido de Dios.  Él es soberano y sostiene mi futuro.  Tan pronto como escogí a Cristo pasé del mundo de los “qué tal si” al mundo de los “aún que.”  Cristo es suficiente para todos los “qué tal si” de nuestras vidas.

Al paso que mi respiración regresó a la normalidad, hice esta oración, “Padre, aún si todas mis imaginaciones probables o improbables se vuelven realidad, tu gracia estará ahí y tú serás suficiente para cubrir mi debilidad.  Confío que tú no permitirás que toque mi vida cosa alguna que tú no hayas ya transformado para tu mayor propósito.  Y no importa cuán difíciles sean ciertas etapas, tu palabra me asegura que esto también pasará.  ¿Podrías hacer esta oración conmigo al paso que enfrentamos juntas la amenaza pasajera del corona virus en nuestras vidas?

Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de las verdades de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Sus verdades en acción.

Con cariño de Anita Carman

Let God Stretch You Beyond Your Wildest Imagination
Contando con quien Dios envía

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