Escrito por Anita Carman

Querido Creyente

¿Alguna vez te han ofrecido un puesto nuevo? Tal vez has sido invitado a hacerte cargo de continuar una tradición familiar, o a construir sobre los cimientos que un predecesor ha dejado, o a deshacerse de un caos y ser el guía hacia una nueva dirección. ¿A qué nuevo reto te estás enfrentando?

David era un pastor joven que fue invitado a ser rey. Se le ofreció este puesto cuando un predecesor había perdido su credibilidad. 1 Samuel 16:1 nos dice: “El Señor le dijo a Samuel: -¿Cuánto tiempo vas a quedarte llorando por Saúl, si ya lo he rechazado como rey de Israel?  Mejor llena de aceite tu cuerno, y ponte en camino.  Voy a enviarte a Belén, a la casa de Isaí, pues he escogido como rey a uno de sus hijos.” NVI.

Dios estaba disgustado con Saúl, quien era el actual Rey a cargo, porque Saúl había roto las reglas de Dios. Samuel fue el profeta elegido de Dios para decirle a David, el hijo menor de Isaí, que había sido elegido por Dios para ser el próximo rey.

Creo que David nunca espero que Dios le diera ese nuevo cargo. Estaba feliz como un niño pastor. Su pasión era la adoración espiritual y escribió canciones de adoración durante el pastoreo de las ovejas. Nunca esperaba que Dios lo invitara a ser un pastor para todas las personas en el Reino.

¿Dios te ha sorprendido con lo que Él ha puesto en tu plato? La buena noticia es que a Dios no le sorprende. Cuando Dios te pone en el escenario, tú eres la persona perfecta para el trabajo. La pregunta es entonces, “¿Cuáles serán tus términos y argumentos? ¿Qué vas a hacer con la influencia que se te ha dado? ”

Oro porque este mensaje te haya animado de una manera especial. Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, y cómo pones Su palabra en acción.

Con cariño, Anita

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