Escrito por Anita Carman

Querida Creyente,

¿Alguna vez te has desgastado tratando de forzar a alguien a crecer espiritualmente? ¿Es hora de soltar las riendas y confiar en que Dios lo hará crecer en la persona que El pretendió que fueran?

Cuando Pedro le dijo a Jesús que nunca le iba a traicionar, Jesús sabía la verdad. Trató de ayudar a Pedro a tener una evaluación precisa de sí mismo al decirle que antes de que el gallo cantara, Pedro habría negado a Jesús tres veces. Luego, cuando la vida se desenlazó tal y como predijo Jesús, Lucas 22:61 nos dice: “El Señor se volvió y miró directamente a Pedro.” NVI. Jesús no dijo ni una palabra. No le gritó a Pedro. Él no dijo: “¡Ves, te lo dije!” Miró a Pedro y luego lo observó huir.

Hay momentos en que debemos dejar que la gente viva con sus propias decisiones. No tenemos que echarles en cara el hecho de que han fracasado, porque saben que han fracasado. No tenemos que darles un discurso o decir una palabra más. No podemos obligarlos a que crezcan espiritualmente más rápido. Ellos deben vivir con sus propias decisiones y proceder al arrepentimiento en su propio momento. Sólo entonces serán capaces de llegar a ser la persona que Dios pretende que sean. ¿Te encuentras en una situación en la que tienes que soltar las riendas y permitir que Dios obre en el corazón de alguien que ha caído lejos de Su propósito? Si es así, recuerda que no podemos forzar el crecimiento espiritual. Sólo Dios nos puede hacer crecer para convertirnos en un discípulo que está dispuesto a llevar una cruz.

Oro porque este mensaje te haya animado de una manera especial. Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, y cómo pones Su palabra en acción.

Con cariño, Anita

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