Mi hijo me envió un video de él cayendo mientras llevaba cargando a su hijo
de nueve meses. El video de seguridad del hogar en su casa capturó todo el
incidente. Todo sucedió tan rápido que todo lo que pude hacer fue mirar con
incredulidad. Mi hijo tropezó y al irse yendo hacia abajo, el pequeño Ezra se cayó
de sus brazos. Gracias a Dios Ezra chocó contra un sofá suave que amortiguó su
caída. Él no estaba herido, sino sorprendido. Lloró durante treinta segundos y
después todo estaba bien. Todo lo que sucedió me sacudió a pesar de que sabía que
mi hijo y mi nieto estaban bien. Mi esposo dijo: “Caer es parte de la vida. ¡Solo
tienes que levantarte otra vez!”

Me encontré en un momento sombrío al darme cuenta de que, por mucho
que deseamos cargar y proteger a nuestros hijos, hay ocasiones en que los padres
pueden tropezar en la vida y experimentar una caída. El hecho es que, no importa
cuán preparados o que bien pensados estén nuestros planes, no podemos controlar
cada detalle. Nuestra paz viene de nuestras oraciones y nuestra fé en el Dios que
posee el futuro.

Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo
en el poder de la verdad de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Su verdad en
acción.

Con cariño de Anita Carman

What do you do when you color outside of the lines?
Dios Aumenta cuando Nosotros Disminuimos

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