Escrito por Anita Carman

Querido Creyente,

¿Qué estás haciendo con la influencia que Dios te ha dado? ¿Qué valores les estás dejando a tus hijos? ¿En qué debilidades de una empresa o un ministerio te has puesto a trabajar de manera que tu sucesor pueda construir a partir de una base sólida? ¿Qué estás haciendo para que tu sucesor no herede un desorden?

En la historia del rey David, Dios lo llamó a ser un guerrero para deshacerse de todos los enemigos del reino. Debido a que David fue obediente,  en el momento en el que el reino pasó a su hijo Salomón, el reino ya estaba en paz.

1 Reyes 2:10-12 dice: “David murió y fue sepultado en la ciudad que lleva su nombre.  Había reinado siete anos en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén, así que en total reinó en Israel cuarenta años.  Lo sucedió en el trono su hijo Salomón, y así se consolidó firmemente su reino.” NVI.

Pon atención a las palabras “Lo sucedió en el trono su hijo Salomón, y así se consolidó firmemente su reino.” Debido a que David cumplió el papel de su generación, fue posible dejarle a su sucesor un reino donde se pudiera establecer el gobierno de ese sucesor con firmeza. Fue a partir de este fundamento establecido que Dios esperaba que Salomón llevara al reino al siguiente nivel.

En el momento en que pases tu área de responsabilidad a la próxima generación o al próximo líder o a tus hijos, ¿podrás decir que el área que se te asignó estará firmemente establecida? Si no, ¿qué debes hacer para que las cosas estén firmemente establecidas?

Oro porque este mensaje te haya animado de una manera especial. Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, y cómo pones Su palabra en acción.

Con cariño, Anita

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