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He escuchado decir a la gente que nos entristecemos en rachas.  Algún evento desencadena inesperadamente un recuerdo y te encuentras reviviendo una conversación o viendo en tu mente una escena de tu pasado.

 

Mi hijo, su esposa y mi nuevo nieto bebé se mudaron conmigo después de que su casa se inundó.  Un día, mientras estaba arreglando la casa, tuve un recuerdo de mi papá arreglando la casa cuando yo me encontraba inundada con libros y estudiando para mis exámenes finales.  Cuando era adolescente, no me di cuenta de lo que él hacía y no me di cuenta de que mi mente inconscientemente captaba los detalles de lo que sucedía a mi alrededor.  Mi papá recogía después de mí de la misma manera que me encontré ordenando las áreas de mi casa para mi hijo y su familia.  Sé que tienen muchas responsabilidades y una forma en que les demuestro mi amor es al crear un espacio pacífico para ellos.  Mi papá me expresó su amor al ordenar mi desorden para poder tener un espacio pacífico para estudiar.

 

Hoy mi papá está con el Señor, se fue a la edad de 90 años.  Estoy segura de que nunca imaginó que su hija seguiría el patrón de la forma en que él sirvió.  Así que al recoger por todas partes y arreglar la casa para mi hijo, mi nuera y mi nieto bebé, mi corazón recuerda a mi papá y susurro estas palabras en mi espíritu, “Papá, lo siento, nunca te di las gracias, pero espero que Dios te permita escucharme ahora. Gracias papá por todos tus actos de amabilidad”.

 

Con cariño de Anita Carman

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