Escrito por Anita Carman
Querida Creyente:
Cuando escuché por primera vez el mensaje cristiano que habla de dar nuestras vidas para servir a los demás, no quería ser un siervo. Sentí que la vida me había humillado lo suficiente y trabajé muy duro para no tener que pasar el resto de mi vida sintiéndome humillada. Pero Filipenses 2:7 me dice que Jesús “se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo…” De Jesús aprendí que la humildad no es una debilidad, sino una fortaleza. Aquellos con más poder serán lo suficientemente poderosos para servir a otros. Aquellos con mayor fortaleza serán lo suficientemente fuertes como para dejar sus vidas.
Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Su palabra en acción.
Con cariño, Anita
Autora de “A Daughter’s Destiny” (“El Destino de una Hija”)
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