Conductores desde el asiento trasero son personas inseguras. Te dan excusas para no conducir y luego le dicen al conductor qué hacer. Si llegas a tu destino, se toman el crédito por haber llegado. Si te vas por el camino equivocado, llegas tarde o no llegas, te critican y culpan al conductor. Los peores conductores del asiento trasero son los que nunca han conducido a ese destino, pero dan su opinión de todos modos. Conducen por la teoría y no por la práctica. Conducen por su orgullo y por sobresalir sin tener conocimiento o pruebas de éxito en lo que te están ordenando que hagas. Entonces, ¿qué puedes hacer con los conductores del asiento trasero que se encuentran en tu vida hablando precipitadamente, demasiado y con actitud crítica? Proverbios 26:6 nos dice que nunca dejemos que un tonto lleve nuestro mensaje. Si lo haces, será como cortar tus propios pies. Solo estarás provocando una mala situación.
Entonces, la próxima vez que conozcas a un tonto, no te dejes llevar. Y si no tienes otra opción, cierra tus oídos a lo que según él o ella es una crítica constructiva. Si dejas que un tonto te redirija, entonces has permitido que te convierta en un tonto.
Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Su palabra en acción.
Con cariño de Anita Carman
