Escrito por Anita Carman
Querida Creyente,
¿Te has sentido abrumada por todas las decisiones que debes tomar en la vida? ¿Se te ha ocurrido que tal vez algunas decisiones tú no debes tomarlas?
Recientemente tuve el privilegio de acompañar a mis hijos a buscar un lugar donde vivir. Yo estaba emocionada de que me hubieran invitado a acompañarlos. Mientras disfrutaba de su compañía, me acordé de los días de hace muchos años, cuando me acompañaron a buscar un lugar a donde vivir para nuestra familia. Oh, ¡qué rápido se ha pasado el tiempo! Dios siempre me estuvo recordando permanecer en silencio, a menos que preguntaran mi opinión. La cuestión era que la elección de dónde vivir, no era mi decisión. Por lo tanto la búsqueda del lugar adecuado no era mi problema a resolver.
La Biblia dice en Proverbios 22:6, “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.” NVI. Dios me recordó que después de que a nuestros hijos se les han inculcado los valores adecuados, llega el momento en que deben ser puestos en libertad para tomar sus propias decisiones. Mi fe se basa en saber que los valores correctos conducirán sus decisiones en la vida. Si eres un líder en la familia, en tu lugar de trabajo o en un ministerio, concéntrate en dar los valores correctos a los que te rodean. Luego, cuando llegue el momento de que deban tomar una decisión, confía en que será la que esté dentro de los lineamentos de los valores que les has inculcado.
Oro porque este mensaje te haya animado de una manera especial. Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, y cómo pones Su palabra en acción.
Con cariño, Anita
