Prestando tu Fe
Hay momentos en la vida en los que necesitamos tomar prestada la fe de otros creyentes. A los 17 años, Joni Eareckson Tada quedó paralizada del cuello para abajo cuando se lanzó en un clavado hacia aguas poco profundas. Después de su accidente, luchó contra la depresión. Dios, en su misericordia, la rodeó de creyentes que confiaban en Él. Ella dijo: “Es difícil estar enojada con Dios cuando Su gente ama tan intensamente”. A través de la fe de otros creyentes, Joni encontró su propósito y su alegría. Hoy me pregunto si Dios quiere usar tu vida como estímulo para alguien abatido. ¿Puedes prestarle a alguien tu fe?
Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de las verdades de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Sus verdades en acción.
Con cariño de Anita Carman


