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Durante el Huracán Harvey, Ebony se encontraba sentado por en cima de la escalera mirandome en mientras movía una caja de cosas personales que venía de la casa inundada de mi hijo.  No estoy segura si Ebony entendía lo que acababa de ocurrir, pero sé que definitivamente había notado como había cambiado su vida alrrededor.  Entre otras cosas, él siempre había estado a un lado de mí en vez de ser echado a otro lugar.  Él siempre había estado incluido en actividades en vez the ser excluido.  Tambien estoy segura que notó los caninos adicionales en casa, cuales dormian en su cama.  Aun así, él me seguía la corriente por que entendía mis emociones.

E notado que cuando estoy calmada, él lo está tambien.  Él recibe señales de mí, su ama.  E aprendido adaptarme mejor a cambios cuando recibo una señal de Dios, mi señor y mi amo.  Él manda el sol y él manda la lluvia.  Él tiene su proposito para cada cual.  Hay veses cuando me toca brincar entre un desastre y ayudar.  Hay otros tiempos cuando mi papel se trata de sentarme pacientemente y mirar a lo lejos.  Durante los tiempos en que Dios me impide entrar a una escena, my reto se trata de estarme quieta y esperar calladamente de la misma manera que Ebony se sentaba calladamente pore en cima de la escalera.  Él no estaba rasguñando la puerta.  Él no se quejaba o ladraba.  La evidencia de la confianza y  profundidad de nuestra relación esta en nuestra habilidad de sentar y esperar.  En el tiempo perfecto que elije Dios, él abre las puertas y tenemos la oportunidad de explorar lo que Dios hacía en mientras esperabamos.  Esperando o no, logramos más cuando tomamos señales de nuestro Padre Celestial.

Con amor, Anita Carmán y el equipo de Inspire Women

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