Humildad al Admitir
¿Intentas salvar las apariencias negándote a admitir tus errores? Quizás te sientas presionada a proyectar una imagen de éxito. Quizás te sientas importante al poder hablar de tus éxitos o al poder contarles a tus amigos tu nuevo puesto. Mientras tanto, Dios nos observa y no le impresiona nuestra necesidad de impresionar. Proverbios 16:18 nos dice: “Tras el orgullo viene la destrucción; tras la altanería, el fracaso”. En lugar de esperar a que Dios nos humille, ¿por qué no renunciar a la ambición y servirle con humildad y obediencia?
Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de las verdades de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Sus verdades en acción.
Con cariño de Anita Carman


