Lo Degradante de la Autosuficiencia
Conocí a alguien que tenía mucha confianza en su currículum. Gracias a su éxito en los negocios, estaba seguro de poder resolver cualquier problema, hasta el punto de no ver nunca la necesidad de Dios. Le advertí que no desafiara a Dios con su propia autosuficiencia. Me tachó de ser demasiado dramática. Estaba seguro de que solo los débiles clamaban a Dios en busca de ayuda. Entonces, un día, se enfrentó a un problema de salud personal que no podía resolver con sabiduría humana. Proverbios 16:18 nos recuerda: “Tras el orgullo viene la destrucción, tras la altanería, el fracaso”.
Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de las verdades de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Sus verdades en acción.
Con cariño de Anita Carman


