Pensando en lo bueno
Estaba compartiendo con otro adulto las muchas historias tristes y trágicas que escuchaba. Sonaba como las noticias locales informando sobre desastres actuales. Una niña de cuatro años escuchaba mi conversación. Me interrumpió para decir: “¿Por qué solo hablas de cosas malas?”. A través de un bebé, Dios me recordó Filipenses 4:8: “Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio”.
Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de las verdades de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Sus verdades en acción.
Con cariño de Anita Carman



