No Eres Su Salvador
La Biblia nos dice que Dios nunca nos da más de lo que nos podemos
encargar. Lo que descubrí es que soy yo quien me entrego a más de lo que puedo
manejar. No me arrincono en una esquina intencionalmente. A menudo comienzo
con una buena lógica pero termino sosegando a los que me rodean y viviendo para
su aprobación. Y después me siento insegura porque sé en mi corazón, que no puse
a Dios primero. Dejé que estas otras personas a las que estaba tratando de sosegar
me usaran como una cobija de seguridad. No me va bien como cobija de seguridad
de alguien porque esa cobija de seguridad que puedo ofrecer se rompe con el
tiempo y se llena de agujeros. Sin importar cuanto lo intente, no puedo controlar la
vida ni servirle de apoyo a alguien con planes que yo misma he creado. En cuanto
más trato de ser la salvadora de alguien, más me doy cuenta de que me llevan al
derrumbe bajo el estrés de sus ansiedades.
¿Qué fue lo que hice mal? Tal vez la trayectoria del desastre se estableció el
día que comencé a sosegar al mundo en lugar de quedarme en el viñedo que Dios
me dio para plantar. ¿De qué cosecha me he perdido porque me desvié?
Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo
en el poder de la verdad de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Su verdad en
acción.
Con cariño de Anita Carman


